Saturday, July 14, 2018

Botanic Emotions / Emociones Botánicas

La versión español está después de la primera foto.

MY FIRST FULL day in town, I visited the Brooklyn Botanic Gardens. My Mother The Dowager Duchess used to take us there and, years later, San Geraldo and I would take her there whenever we visited. The Duchess was a fascinating, intelligent, artistic, multi-talented person. She was also not easy, to put it mildly (which is why I called her the Dowager Duchess). I'm glad I was able to maintain such a positive relationship with her through the years, but I haven't so much mourned her passing (almost two years ago) as I have philosophized about how much kinder she became in later years and how fortunate she was to live independently all her life. Two things she loved unconditionally were gardens and museums. As I walked joyfully through the gardens this time, I became more and more wistful.  These gardens and the New York museums, I realised, are the only purely happy memories I have of my mother. There were other happy memories, of course, but they all come with qualifiers (or ,"I'm not going to think about that part").

Another visitor and I stopped at the same spot to peak through a fence to take a picture of the Japanese Gardens. We laughed and talked about how much we loved the place. She, too, had sweet memories from her childhood. I had to abruptly end the conversation so I could walk over to a hedge and sob. It lasted about 30 seconds. It's a magical place.


MI PRIMER DÍA completo en la ciudad, visité los Jardines Botánicos de Brooklyn. Mi Madre La Duquesa Viuda solía llevarnos allí y, años más tarde, San Geraldo y yo la llevaríamos allí cada vez que visitamos. La Duquesa era una persona fascinante, inteligente, artística, y multitalentosa. Tampoco fue difícil, por decirlo suavemente (por eso la llamé La Duquesa Viuda). Me alegro de haber podido mantener una relación tan positiva con ella a través de los años, pero no lamenté tanto su fallecimiento (hace casi dos años) como he filosofado acerca de cuánto más amable se volvió en los últimos años y cómo la fortuna ella debía vivir independientemente toda su vida. Dos cosas que ella amaba incondicionalmente eran jardines y museos. Mientras caminaba alegremente por los jardines esta vez, me volví cada momento más melancólica. Estos jardines y los museos de Nueva York, me di cuenta, son los únicos recuerdos puramente felices que tengo de mi madre. Hubo otros recuerdos felices, por supuesto, pero todos vienen con calificadores (o, "No voy a pensar en esa parte").

Otro visitante y yo nos detuvimos en el mismo lugar para hacer una foto de los jardines japoneses. Nos reímos y hablamos de lo mucho que amamos el lugar. Ella también tenía dulces recuerdos de su infancia allí. Yo tuve que terminar abruptamente la conversación para poder caminar hacia un seto y sollozar. Duró unos 30 segundos. Es un lugar mágico.







Kid Brother, Cousin, Clowns / Hermanito, Primo, Payasos

La versión español está después de la primera foto.

SATURDAY WAS SPENT doing the traditional things with The Kid Brother. Going to Nathan's for hot dogs and French fries, playing skee-ball, clobbering clowns... and being The Brother's ATM.
The first thing he told us when we headed off for the subway to Coney Island was, "I got no money! No money until Monday".

We know the routine well. San Geraldo pulled out his wallet and handed him a $20 bill so we wouldn't have to listen to him all day.

After skee-ball, when it was just the two of us, The Kid Brother said, "I gotta hold onto this money for Monday. Nothin' for tomorrow. Or Sunday."

Jeez! I had just spent more than $50 on lunch and the same for skee-ball.

"Chuck," I said, "All I've got left are $100 bills."

"I'll take a hundred!"

"I'm not giving you $100!" I laughed.

We stopped at the bank and I cashed my two $100 bills and I placed a $20 in his waiting palm.

"Oh, Twenty's OK," he said soberly.

I handed him another twenty.

He's got us wrapped around his little finger.


EL SÁBADO LO pasé haciendo las cosas tradicionales con El Hermanito. Fuimos a Nathan's para  hot dogs y papas fritas, El Hermanito jugó a skee-ball, y golpeó payasos, y yo era el cajero automático del Hermanito.

Lo primero que nos dijo cuando nos dirigimos al metro a Coney Island fue: "¡No tengo dinero! No hay dinero hasta el lunes".

Conocemos bien la rutina. San Geraldo sacó su billetera y le entregó un billete de $20 para que no tuviéramos que escucharlo todo el día.

Después de skee-ball, cuando éramos solo nosotros dos, El Hermanito me dijo, "Tengo que mantener este dinero para el lunes, nada para mañana o el domingo".

¡Dios! Acababa de gastar más de $50 en el almuerzo y lo mismo para skee-ball.

"Chuck", le dije, "todo lo que me quedan son billetes de $100".

"¡Tomaré cien!"

"¡No te estoy dando $100!" Me reí.

Nos detuvimos en el banco y cobré mis dos billetes de $100 y puse $20 en su palma de la mano.

"Oh, veinte está bien", dijo con seriedad.

Le di otros veinte.

Él nos tiene envueltos alrededor de su dedo meñique.

ANOTHER HOT DOG EATING CONTEST. ANOTHER WIN FOR JOEY CHESTNUT.
OTRO CONCURSO DE COMER HOT DOGS. OTRA VICTORIA PARA JOEY CHESTNUT.


THE COUSINS' COMPETITION.
EL CONCURSO DE LOS PRIMOS.

HE TIED LAST YEAR´S RECORD AND PULLED OUT HIS PHOE FOR A PICTURE.
ÉL EMPATÓ EL PUNTAJE MÁS ALTO DEL AÑO PASADO Y SACÓ SU TELÉFONO PARA UNA FOTO.
TAKING THE "F" TRAIN HOME.
TOMANDO EL METRO ¨F¨ A CASA.